Friday im love reggae version

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La canción original de The cure me flipa y es de esas que puedo escuchar mil veces sin cansarme. Esta versión pasada por un filtro reggae de versión Dryden Mitchel no esta nada, pero que nada mal. Por cierto aparece en la banda sonora de una pelicula que me sorprendió (para bien) por muchas cosas. Pero eso ya te lo contaré en un post de cine que tengo en la recámara.

Signos

¿Dónde puedes encontrar el amor? Si lo supiésemos, todos sabríamos donde buscarlo. Algunas veces lo único que necesitas es una señal.  Yo lo hice tras muchas horas de vuelo, y sobretodo de muchos, muchos, cafés… Me vienen muchas cosas a la cabeza pero aqui unas imagenes valen más que mil palabras. Impresionante corto  de Patrick Hughes.  Dura 12 minutos y merece  (mucho) la pena.

Ponerme las pilas

Tengo que ponerme las pilas. Parece que me estoy volviendo un poco vago, y no será por falta de ideas. Últimamente esta haciendo buen tiempo por Seattle y alrededores. En Madrid aunque hace frío hay algunos que siguen pariendo ideas para mejorar el mundo. Y vuelven a sonreir. Por muchas razones pero también porque hay que hacer caso a Freddie, y the show must go on. Otros vuelven a disfrutar cuando oyen esa canción y de repente es como si nunca la hubieran escuchado. Y eso cuando pasa, mola. Tanto que hasta dejas de aparcar.

Días de sol y cielos despejados. Algo inusual en los últimos tres meses.  Puedo afirmar sin vacilar que es desde que vino ella. Y antes de que me diera cuenta se fue y la empecé a echar de menos casi antes de que volviera al aeropuerto para que tomara un avión que la sacará de mi sueño. Pero así son las cosas. Es importante aprender a esperar.

A veces la vida te manda a 11.000 kilómetros de donde siempre has estado y te pueden pasar un montón de cosas. Pero en mi caso aprendo, disfruto y valoro más lo que tengo. Y sobretodo lo más importante intento no dejarme llevar, ser yo mismo. Y poner las cosas en su sitio. Aqui no tienes a nadie comiendote la oreja para absolutamente nada. Nada de nada. Simplemente is up to you.

Exprimir

En un horizonte cercano algo más de un par de meses por delante, un viaje a Nueva York con conexión bostoniana que se va perfilando y ganas de aprovechar, exprimirme como un limón en esto que llaman vida para aprender y todo lo demás.

No es exactamente como el videoclip pero ver esta canción de Stereophonics (gracias a Peter por descubrirmelos) produce unas sensaciones cercanas a las que tuve esa semana larga en la que estuvo aqui. Por cierto con ella me sobra toda esa tropa de cuerpos sin alma y con biquinis fluorescentes. 

Por cierto, ahi van algunos cambio. Nueva cabecera y un pequeño retoque en la página de Autor. Si, ya tengo 25. Evidente o no ya tengo encima un cuarto de siglo pero de eso ya hablaremo en otro momento. Ah! Y comentar en este Cafe donde siempre eres bienvenido es gratis total.  Sólo por si no lo sabias.

Rugby vs football

Mañana el primer partido del año. !!Que ganas de hacer el Ñu!!

 

El tiempo sigue igual que siempre por aqui así que acabaremos más o menos así. Por cierto el del bucal de dientes de tiburón, Moderno,  es uno de los promotores del ñudismo o ñudanismo. Lo cierto es que ahora no sé como es 😉 Habrá que enterarse de quién es el fundador del movimiento , ¿no? Lo que si que es seguro es que es del Canal.

Madrid no se acaba nunca

He leido este report en la sección de 8 leguas y me he vuelto a sentir más de Madrid que un chulapo vendiendo barquillos. Y me vuelvo a dar cuenta cómo hay que valorar lo que tenemos. Y vuelvo a echarla de menos. No dejes de entrar para ver las fotos. Y es que es verdad que «Madrid, al igual que su cielo, no se acaba nunca, siempre hay algo por descubrir: una tienda, una calle o un letrero».

madrid

Fotón de Belén Fernández, antigua profesora de la uni contenida en el albúm "Cómo no me va a gustar Madrid" Madrid desde la carrtera de la Coruña a las 7:30 de la mañana.

 

por Lucía Martín

A menudo nos dejamos aplastar por los vaivenes de la ciudad que habita, por sus eternos y antipáticos atascos, por el ir y venir de los metros, por el ceño fruncido del viandante y el estrés de las horas punta. Y sumidos en esa vorágine dejamos de percatarnos de la belleza de la urbe que pateamos a diario. Sucede con Madrid: la vivo, la soporto, paso por ella con prisa sin darme cuenta de los tesoros que atesora.

Madrid enamora por sus puestas de sol, sus viejecitos jugando al tute, sus porras y sus tiendas de variantes que conviven con los establecimientos más vanguardistas. Las mejores cosas de la vida son gratis y Madrid nos regala una casi a diario: sus atardeceres que pueden contemplarse a ras del suelo o en múltiples atalayas. Son hermosos, por ejemplo, desde el Puente de Segovia, desde un tren que salga de Atocha hacia Aranjuez o en el Templo de Debod, donde se disfruta de una ancha puesta de sol sobre la Casa de Campo.

El cielo madrileño, aunque las estrellas se olviden de salir en él como cantaba el maestro Sabina, es una paleta de colores a esa hora en la que el día pelea en vano por quedarse: es tal el despliegue de reflejos rojos que ni todas las luces de Navidad del centro pueden competir con semejante rubor.

Rosario de días soleados

El invierno en Madrid es un rosario de días soleados que ya quisieran para sí otras capitales europeas. Las temperaturas cortan la respiración, eso sí, pero es agradable pasear por sus parques con el frío golpeando en la cara. Una opción es el Parque de la Quinta del Molino (avenida 25 de septiembre con Alcalá): el filtro de la distancia hace que sólo unos afortunados disfruten de este oasis que cuenta con un pequeño estanque, una escuela de jardinería y un molino. Se construyó como granja de almendros y lugar de recreo para la familia real en el siglo XVIII.

En primavera, sus árboles despliegan todos sus encantos y en invierno, el paseante puede entretenerse intentando encontrar el fruto seco entre los que alfombran el suelo. Si hace sol es un privilegio sentarse en la hierba con un buen libro, a la orilla del estanque, diminuto en comparación con el del Retiro, pero menos solicitado y más tranquilo. Otro bálsamo para curar las heridas causadas por la jungla de cemento son los Jardines El Capricho (Avenida de Logroño, en Alameda de Osuna). Fundados por la duquesa de Osuna, comenzaron a construirse en 1787, finalizándose en 1839. Tras la muerte de los duques pasaron por diversas manos hasta que fueron declarados jardín artístico en 1943. Read More

Hoy era el dia

Era pero al final ha sido que no. Parece mentira que cuando creemos que mejor estamos ZAS! en toda la boca. La vida es así.  

Mi cockpit está envuelto en llamas y encima no puedo ver claramente la anilla para salir disparado en mi asiento eyectable.  -Alguien esta pelando cebollas o ese misil tenía algún principio químico- mascullo entre dientes. Ya no sé.

¿Por qué hay cosas que me empeño en creer que serán fáciles? Entre las lagrimas que empiezana cruzar peligrosamente el borde de las pestañas, entre ese humo invisible que transforma mi respiración en hipidos, entre el fuego y el metal que se funde como chocolate la encuentro y lo entiendo.  Tiro de la anilla y mientras salgo impulsado para arriba entiendo que lo que todo lo que es bueno cuesta. Y sonrío cuando me viene a la cabeza el bigotudo de Nietzsche. Y le doy la razón: lo que no me mata me hace más fuerte.

 

Wham!
Wham! 

Espectalular la plasticidad y la fuerza del cómic en esta obra de Liechstein.