I am a rugbyman

Quizás el titulo es demasiado pretencioso pero me encanta. Quizás debería ser algo asi como i wanna be a rugbyman… En un mundo perfecto mis padres en vez de perder el tiempo en vano intentando que aprendiera a jugar al futbol, me hubieran metido en un equipo de futuros rugbymen. Como por ejemplo, los chavales de Liceo francés que empieza a jugar como si fuera lo más normal. Pero ahora no es el momento de ponerme envidioso. Estoy en el antiguo equipo de rugby Metropolitano, ahora, CDCYII – URJC Rugby (traducido el Club Deportivo Canal de Isabel II-Universidad Rey Juan Carlos I RUGBY, lo sé, un poco largo, pero los patrocinadores son los patrocinadores. Y la pasta es la pasta, claro) La liga ha comenzado, llevamos un par de partidos, uno perdido y otro empatado. En el que debuté frente al Getafe.

Este curso pinta muy bien en cuanto rugby se refiere. El club es bueno con dos equipos jugando en la liga regional (el A en 1ª y el B en 3ª, equipo técnico con ganas de enseñar y curtirnos (fundamental) y muy buena gente. Ya te iré contando, de momento te dejo con un video del último partido de Liga. Para mi el primero de la temporada. Jugé en tercera de flanker (3ªlinea de la meleé) —[nociones básicas de rugby aqui] canté bastante, pero todo es coger el ritmo. Ademas todavia esamos con la resaca del Mundial celebrado en Francia que conquistó Sudafrica. Aupa Metropo!

Rugby, más que un deporte

El titulo es elocuente y absoluto. El rugby es uno de los deportes más bonitos y puros. Prometo, y existen testigos, que intenté jugar al fútbol. Enseguida me pusieron un mote: KILLER. Desde ese momento empecé a buscar un deporte que se adecuara a mi forma de ser. El rugby se adaptó como un zapato de piel de canguro.

Ese año que estuve preparando la (para mi odiosa) Selectividad, empecé con el equipo de Ingeniaría de Caminos de la Universidad Politécnica y ya no pude dejarlo. Una cosa curiosa es que (si conoces a alguien que juege, lo notarás enseguida) a los que nos gusta y lo practicamos, nos gusta muchísimo. Este deporte no permite las medias tintas. Ni a los chupatintas. Otros como el fútbol son, digamos que «más abiertos».