La petaca

Hoy la he sacado de su funda. La he mirado detenidmente. Aparentemente una más. Plateada y conla clásica forma. Ni grande, ni pequeña. Tamaño perfecto. Con ese dibujo en en el medio de un lobo con piel de cordero. La verdad es que lo de Kukuxumusu (beso de pulga en eusquera, toma ya) es increible. Hacen de todo. Desde petacas como la que tengo en la mano, hasta rediseñar las cartas de la baraja española. Lo dicho, unos fenómenos. Pero para fenómeno el que me la ha regalado. Un crack. El pequeño de los cuatro. Mi hermano Pablo. Un gran tipo. Por fuera, sus casi 190 centimetros así lo atestiguan, y por dentro. Eso es más dificil de medir y tu si estas leyendo esto y no le conoces no te lo podrás imaginar. Si vieras una foto dirías que tiene cara de buena persona, pero es un poco más complicado. Es un tio que se lo curra. Trabaja. Lo intenta. Y no una sino todas las veces que haga falta hasta conseguirlo. Y eso mola. Esto hace que Pablo mole aliñado con otra serie de cosas, claro. Ahora tiene exámenes y desde aqui le envio fuerzas. Seguro que llegan. Son 12. 000 kilometros de nada. También los tiene Nacho (también le mando fuerzas) pero con él hablé ayer por Skype. Otro día te contaré cosas de él. Hoy tengo la petaca aqui. Bueno, y siempre. Ya forma parte de la lista de cosas fijas que van en la maleta. Mola. Como mi hermano pequeño. Cada vez que la veo me acuerdo de él. Eso es muy importante  porque ahora le veo bastante poco. Es lo que tiene estudiar Lade bilingue en la Universidad de Navarra. Es lo que tiene ser un fenómeno.

Dale caña brother y sigue siendo como eres. Con tus ganas y con ese punto genio que a mi me hace reir a veces. Ya sabes que el peor enemigo de uno es uno mismo. Siempre conectados. Cada vez que le dé «un chupo», como tu dices, y siempre que la lleve me acordaré. De ti y de enviarte fuerzas. Siempre viene bien. También me acuerdo sin petaca, pero siempre viene bien.

Desde el CafeUltravioleta manifiesto también mi repulsa a el último atentado de ETA en la Universidad donde estudia mi hermano. Nunca lo conseguereis. Nunca nos rendiremos. También lo contó Pelayo en Cafe Beirut y Nico en Hoja de ruta.


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Carta de Pérez Reverte a un lector vasco

Lo lei hace tiempo y lo rescato para ti.  Arturo Pérez- Reverte te puede caer mejor, peor o no caer pero no me negarás que tiene estilo. Tu me dirás.

Cortos de razones, largos de espada

Eres joven y guipuzcoano, según deduzco por tu carta y el remite.
Escribes como lector reciente de la última aventura de nuestro amigo Alatriste, contándome que es el primer libro de la serie que cae en tus manos. Te ha gustado mucho, dices, excepto el hecho «poco riguroso» y «poco creíble» de que una galera española estuviera tripulada por soldados vizcaínos que combatían al grito de ‘Cierra España’; en referencia a la Caridad Negra, que en los últimos capítulos combate a los turcos, en las bocas de Escanderlu, llevando a bordo a la compañía del capitán Machín de Gorostiola. Y añades, joven amigo -lo de joven es importante-, que eso no disminuye tu entusiasmo por la historia que has leído; pero que el episodio de los vizcaínos te chirría, pues parece forzado. «Metido con calzador -son tus palabras- para demostrar que los vascos (y no los vascongados, don Arturo) estábamos perfectamente integrados en las fuerzas armadas españolas, lo que no era del todo cierto.»

Son las siete últimas palabras del párrafo anterior las que me hacen, hoy, escribir sobre esto; la triste certeza de que realmente crees en lo que dices. Te gusta la novela, pero lamentas que el autor haga trampas con la Historia real; la auténtica Historia que -eso no lo cuentas, pero se deduce- te enseñaron en el colegio. Así que, con buena voluntad y con el deseo de que yo no cometa errores en futuras entregas, me corriges. Debería, a cambio, escribirte una carta con mi versión del asunto. El problema es que nunca contesto el correo. No tengo tiempo, y lo siento. Esta página, sin embargo, no es mala solución. La lee gente, y así quizá evite otras cartas como la tuya. De paso, extiendo mi respuesta a la cuadrilla de embusteros y sinvergüenzas de los sucesivos ministerios de Educación, de la consejería autonómica correspondiente, de los colegios o de donde sea, que son los verdaderos culpables de que a los diecisiete años, honrado lector, tengas -si me permites una expresión clásica- ‘la picha histórica hecha un lío’.

Machín de Gorostiola es un personaje ficticio, como su compañía de infantería vizcaína. En efecto. Pero uno y otros deben mucho al capitán Machín de Munguía y a los soldados de su compañía, «la mayor parte vascongados», que, según una relación del siglo XVI conservada en el Museo Naval de Madrid, pelearon como fieras durante todo un día contra tres galeras turcas, en La Prevesa. En cuanto a lo de ‘Cierra España’, ni es consigna franquista ni del Capitán Trueno. Quien conoce los textos de la época sabe que, durante siglos, ése fue usual grito de ataque de la infantería española -en su tiempo la más fiel, sufrida y temible de Europa-, que en gran número, además de soldados castellanos y de otras regiones, estaba formada por vizcaínos; pues así, vizcaínos, solía llamarse entonces a los vascos en general, «a veces cortos de razones pero siempre largos de bolsa y espada». Y guste o no a quien manipuló tus libros escolares, amigo mío, con sus nombres están hechas las viejas relaciones militares, de Flandes a Berbería, de las Indias a la costa turca. Los oprimidos vascos fuisteis -extraño síndrome de Estocolmo, el vuestro- protagonistas de todas las empresas españolas por tierra y mar desde el siglo XV en adelante. Ése fue, entre otros muchos, el caso de los capitanes de galeras Iñigo de Urquiza, Juan Lezcano y Felipe Martínez de Echevarría, del almirante Antonio de Oquendo, su padre y su hijo Miguel, o de tantos otros embarcados en las galeras del Mediterráneo o en la empresa de Inglaterra. Las relaciones de Ibarra, Bentivoglio, Benavides, Villalobos o Coloma sobre las guerras del Palatinado y Flandes, los asedios, los asaltos con el agua por la cintura, las matanzas y las hazañas, las victorias y las derrotas, hasta Rocroi y más allá incluso, están salpicadas de tales apellidos, sin olvidar las guerras de Italia: en Pavía, por ejemplo, un rey francés fue capturado por un humilde soldado de Hernani, en el curso de una acción sostenida por tenaces arcabuceros vascos. Y te doy mi palabra de honor de que aquel día todos gritaron, hasta enronquecer, ‘Cierra España’: voz que, en realidad, no tenía significado ideológico alguno. Sólo era un modo de animarse unos a otros -eran tiempos duros- diciéndole al enemigo de entonces, fuera el que fuera: Cuidado, que ataca España.

Así que ya ves, amigo mío. No inventé nada. El único invento es el negocio perverso de quienes te niegan y escamotean la verdadera Historia: la de tu patria vasca -«La gente más antigua, noble y limpia de toda España», escribía en 1606 el malagueño Bernardo de Alderete- y la de la otra, la grande y vieja. La común. La tuya y la mía.
¡¡¡¡¡ESPAÑA!!!!!

Cine en el cine, por fin.

En menos de una semana he ido dos veces al cine. Algo raro ultimamente. Quizás por las pelis o por la pasta. o por los dos. Si mal no recuerdo la última que vi fue la de Juno. Pero no a ver cualquier cosa. Para ver cine soy especialito, pero los que me conocen saben que para ver cine en el cine, ni te cuento. Que le vamos hacer. Que la entrada son casi ocho euros, oiga. No estamos para tonterías. Y con la crisis menos.[pincha en los carteles para ver las críticas]