Agua

Son las cinco de la tarde. Puedo ver por la ventana que llueve a cántaros ahi fuera. También lo oigo. En el tejado repiquetean con una cadencia sin pauta fija gotas que sólo veo en el cerco deluz que crean las farolas. Sigo pensando en todos y cada uno de los pasos que debería de dar para ir. Levantarme del ordenador. Cojer la mochila. Sacar los pantalones, calcetines y el polo del cajón. Del otro armario, las botas (seguro que están húmedas desde el sábado pasado, porque no las saqué de la bolsa para que se secaran) Despues, cambiarme el «chándaldestarporcasa» por otro con  el que pueda salir a la calle. Ir hasta la parada de autobús. Esperar al autobús. Todo, bajo la lluvia.

Y eso llevando algo de abrigo. Despues tocará quitárselo y hacer todo lo que diga el Míster. Maldiciendo el momento de la comida de hoy, en la que seguro he comido demasiado. Después los choques. Caer al suelo mojado. En este momento echo el freno en mi cabeza. ¿Y lo bien que me siento después? Y ver a los compañeros. Seguro que a ellos están pensando algo parecido. Y aprender. A ser más compañeros. Conocerles mejor. Sólo así saldrán mejor las cruces, los loops, y la coordinación en el momento del empuje. A asimilar esa jugada que sabes que si sale en el partido del sábado es ensayo seguro. A hacer ese placaje. Si, ese que no te cansas de ver en You Tube cuando quieres perder algo de tiempo en el curro. A que los balones que pase sean seguros. Ni siquiera demasiado bonitos. Seguros. Rugby. Cuántas cosas en una palabara de sonido rugoso y contundente. Dos sílabas nada más, pero cuánto me dice.

Esta secuencia que es como un cable de tres componentes, parece lenta pero dura unos segundos. Pensamientos, imágenes y sentimientos. Y en ese moemento me levanto de la silla y me voy a por mi mochila.

No mucho más tarde, cuando estoy a punto de entrar en el campo de entrenamiento y empiezo a distinguir a mis compañeros, me pregunto y afirmo a la vez, ¿y lo bien que voy a dormir esta noche?

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Aqui te dejo las palabras de Alfonso. Un crack de mi equipo.

– «Agua para todos, constante, para limpiarse, para enriquecernos, para quitar la mierda de la atmosfera que cubre madrid y dejarnos la tarde-noche libre de toxicos ambientales y poder correr la paliza que le argentino cabrón «con cariño»—argentino tenia que ser— nos va a pegar. 
De nada sirve lo del sabado pasado si este sabado no machacamos a estos de Tres Cantos…… De nada sirve quejarnos de que el Cisneros nos okupe «El Canal» si no les tiramos de culo. Ese trabajo lo empezamos el lunes, con más agua, 40 tios por lo menos…. pero hay que seguir; Nada de quedarse en casa. Animar a quien este dudoso, levantar al remolon. Hay que ganar el sabado. Hay que bajar los 60-70 disponibles. 
UN abrazo, nos vemos tonight. Alfonso.» –

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Imagen cortesía de ZonaRugby.

Hace algun tiempo

Lo noto. Hace tiempo que no pasas por aqui. Puede que no lo entiendas pero no es lo mismo. Las luces ultravioletas que he colocado para celebrar la llegada del nuevo año no brillan. No hacen brillar las camisas y los dientes hasta ponerlos como los del anuncio de Colgate. Radiantes. Puedo entender que que no siempre tenga que ser perfecto. De acuerdo. Lo que no suelo admitir es que no se piense con la cabeza. Las cosas hay que hacerlas. Muchas veces aunque a uno no le guste. Hay que intentar hacer las cosas bien. Son las 3 de la madrugada y esta esta es la única idea clara que tengo despues de un dia largo y unas cuantas copas.

Ahora bajo lentamente las persianas de mi CafeUltravioleta y dando unos pasos tambaleantes, que pretenden seguir el ritmo de esta canción (Deliciosa música, incisiva letra.), me acerco a la cama donde me dejo caer. Uno de los últimos hits en este local. Regina Spektor. No la pierdas de vista, mola un montón. Y tiene mensaje.

Y no pasa nada. Nunca pasa nada (y si pasa se le saluda) Lo importante es intentar (por lo menos) hacer las cosas bien y no caer en los mismos errores. Un ejemplo, no ponerse uno en las misma situación.

Montañas

Montañas

A veces cuando llegas arriba, cuando crees que lo has logrado, te encuentras una puerta ahí, en medio, obstaculizándote el camino.

Y al abrirla, de repente, ves la verdad.

Y te das cuenta de que esto no ha hecho más que empezar, que todavía quedan mil montañas que subir. Todo un mar de montañas.

Al principio te quedas inmóvil, asombrado, esperando que alguien llegue y te diga que no es verdad.

Después, harto de esperar, has ido aceptando la situación.

Aceptar la situación es comenzar a subir, trepar, escalar, conquistar sin desánimo una montaña tras otra, que se presente en el camino. Siempre adelante, siempre hacia arriba. La cima me espera. Sólo alli arriba, mirando el horizonte por encima de todo, recuperaré lo que era mio.

Non podo acertar a escaparme…

Gracias y gracias otra vez a Polito´s Café eres like a Coca cola fresquita….