Placeres culpables: El disco sin título de Blink 182
Hoy inauguro una sección. aquella en la que confieso, sin ningún tipo de pudor ni sentido del ridículo, mis placeres culpables. Recordad que aquí os estoy abriendo mis malditas entrañas, así que no estaría nada bien reíros de mí cuando os cuente cosas como que, me entran ganas de llorar cada vez que veo el final de «Desayuno con diamantes». Por ejemplo. Pero basta de divagaciones y entremos directamente en materia.
Existen dos errores graves que la gente suele cometer a la hora de referirse al último disco de Blink 182:
- a) no es un disco homónimo, sino un disco sin título
- y b) no es, definitivamente, una moñada. El hecho de que la banda firmase un álbum completamente desprovisto del sentido del humor (grueso) que siempre les ha caracterizado no significa que hubieran perdido su esencia. Cierto es que en este disco no hay ni una sola canción chorra, pero eso no significa que el grupo se haya convertido en unos cualquiera: cada corte de este álbum tiene la misma fuerza que un Katrina pop punk, incluso los temas más introspectivos. Aquí no hay sitio sentimentalismo barato ni para los ripios facilones: la mayoría de las canciones del disco son temas de amor, pero son temas de amor que eluden la obviedad y son capaces de conmovernos a la primera escucha con sus guitarras atronadoras y sus letras oscurísimas.
El referente primordial de este trabajo está bastante claro, pero el propio Robert Smith aparece en «All of This» por si a alguno no le quedaba claro del todo: este disco es la joint venture entre la alegría triste de los mejores discos de The Cure y la rabia juvenil de unos Blink 182 que ya dejaban de ser muy juveniles. Muchos grupos han intentado hacer lo mismo (quizá My Chemical Romance sea el que más se ha acercado), pero nadie lo ha conseguido de una manera tan coherente, natural y (por qué no decirlo) perfecta que Blink: temas como «I’m Lost Without You«, «Always» o «Here’s Your Letter» son grandísimos ejemplos, pero no hay duda de que la sublime «I Miss You«, con su atmósfera gótica y su arrebatadora letra, es la que se lleva la parte del león (mi canción de amor favorita de ahora mismo, amigos, amigas y vecinos…).