Diez curiosidades del reino vegetal

Resulta difícil imaginar una planta que tiene la capacidad de hacerse la muerta apenas al tocarla, y otra que puede permanecer durante años como si estuviera muerta en el desierto, hasta que con un poco de agua se vuelve verde en pocas horas. Pero hay más: la planta humana, el árbol obeso, el fósil viviente. Son los pequeños milagros de la naturaleza y el reino vegetal que ponen a prueba nuestra imaginación. Lo que sigue es un listado con algunas de las curiosidades más extrañas del reino vegetal:

Para flipar sólo tienes que pinchar aqui. Via Vision Beta.

Como estos días no estoy así te dejo entrenid@.

Heart attack

Do you know do you know do you know just how I feel?

I feel so in-ar in-ar in-ar in-ar in-ar in-ar in-ar in-ar-tic-u-late

Menos de 24 horas para que aterrice. Me viene a la cabeza la canción que da titulo al tercer disco de estudio de Queen «Sheer Heart Attack«. Yo la escuché en el recopilatorio de Queen Rocks un montón de veces. Aqui te lo dejo.

Queen on fire live at the Bowl 1982

Aqui te dejo una versión live un poco más antigua Read More

Take my heart

Estoy flipando con la música de esta francesa de 21 años, Soko.  Gracias Sofi por el descubrimiento:-) La primera que escuché fue I´ll kill her. Buenisima y minimalista. Pero despues de bajarme el disco he descubierto otras que están a la altura. Despues de leer este texto de Joako que ya recomendó Peter y Rafa me ha recordado ayer sólo puedo dejarte con Take my heart. Paladeala, es una delicia.

la letra por si quieres debajo Read More

Disfrute de la vida como un señor ateo!

No sabía muy bien que decir cuando he leido esto. Menos mal que Juanma siempre sabe. A ver que te parece.

Disfrute de la vida como un señor ateo!

Los señores ateos quieren empapelar los autobuses con anuncios incitadores al disfrute de la vida. En esto los señores ateos se
Los señores ateos quieren empapelar los autobuses con anuncios incitadores al disfrute de la vida. En esto los señores ateos se parecen a esos promotores del deporte que, mientras leemos las Geórgicas de Virgilio a la sombra de una encina, nos exhortan a hacer gimnasia, asegurándonos que así podremos gozar de la vida; pero cuando acudimos al gimnasio, sólo vemos a pobre gente sudando la gota gorda y pasando las de Caín. Ocurre que estos señores ateos, como los promotores del deporte, sufren como cerdos en la matanza; y, puesto que no hallan consuelo en su sufrimiento, quieren consolarse captando neófitos para sus padecimientos. Pues ya se sabe que nada consuela tanto el enfermo como conseguir que su enfermedad se contagie a otros; pero se trata de un consuelo cetrino y miserable.
Dios, según el estrafalario sentido de la realidad de estos señores ateos, es un ser tiránico que abruma y aflige a los hombres. Pero, si leemos las Escrituras, descubrimos que Dios no hace otra cosa sino invitarnos a un banquete eterno; y, cuando por fin se decide a acompañar a los hombres en su andadura terrenal, ¿qué es lo primero y lo último que hace? Pues lo primero que hace, nada más iniciar su vida pública, es transformar el agua en vino, para que los convidados de una boda puedan cantar y bailar alegremente; y lo último que hace es proponer a sus amigos que, cada vez que quieran rememorarlo, prueben el fruto de la vid. ¡Extraño modo de abrumar y afligir a los hombres!
A simple vista, la vida del creyente parece una muralla erizada de arduas privaciones; pero, salvada esa muralla, encontramos las danzas de los niños y el vino de los hombres. La vida del señor ateo, por el contrario, parece a simple vista encantadora y risueña; pero adentro se retuercen las serpientes de la desesperación.
¿Y qué es la desesperación? «Desesperación -decía Leonardo Castellani– es el sentimiento profundo de que todo esto no vale nada y el vivir no paga el gasto y es un definitivo engaño; y este sentimiento es fatalmente consecuente con la convicción de que no hay otra vida». La desesperación suele disfrazarse de alegría vocinglera; pero esta poseída de una sorda sed de destrucción y nihilismo. Estos señores ateos afirman, sin embargo, que la suya es la religión del disfrute y la alegría; a la vez que tratan de convencernos de que el cristianismo es la religión del dolor. Lo cierto es que todo ser humano alberga dentro de sí una proporción de dolor y otra de algería; lo que distingue al ateo del creyente es la distribución de esos dos componentes. El ateo hace depender esa alegría de los pequeños goces superficiales de la vida -el «comamos y bebamos, que mañana moriremos» de Menandro-, pero niega la alegría última de las cosas, porque está enfermo de una desesperación incurable. Al creyente, en cambio, no le están negados los goces superficiales de la vida; pero es capaz de sacrificarlos, o de tomárselos a broma, porque su gozo secreto está puesto en una alegría más fundamental. ¿Quién es más hombre? ¿Quien reserva su alegría para lo fundamental y sus penas para lo superficial o quien hace lo contrario? La alegría del ateo está constreñida al disfrute de unos pocos placeres mundanos y su dolor se expande por la inconcebible eternidad; puede agitar sus miembros en un éxtasis de abracadabra, y hasta entregarse al baile de San Vito, mas no por ello su cabeza dejará de estar hundida en un abismo desalentador, sin esperanzas ni anhelos. El dolor del creyente está, por el contrario, constreñido a unas pocas cosas fútiles, pero su alegría es ancha y venturosa, como una tarde pasada a la sombra de una encina leyendo las Geórgicas de Virgilio.
Decía Chesterton que la alegría, que es la pequeña publicidad del pagano, es el gigantesco secreto del cristiano. Por eso los señores ateos quieren pregonar su alegría pequeñita en los autobuses; porque saben que sus disfrutes no duran más que lo que tarda un autobús en cubrir su itinerario. Lo que viene después -también lo saben- es la desesperación; y como la desesperación engendra desconsuelo, quieren consolarse contagiándosela a los demás. Vanos pataleos de chiquilines emberrinchados.

La leyenda del tiempo

Los que me conoceis ya sabeis que no soy muy de flamenquito y así pero aqui me tienes presentandote «La leyenda del tiempo» poema de Federico García Lorca y la voz del gran cantaor Camarón de la Isla. Maryellow me lo enseñó via Facebook y me ha embrujado. Quizás no te guste pero el arte es el arte.

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
 
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

Relax

Necesito relajarme y dejar de intentar de hacer todo a la vez. El secreto: hacer una cosa detrás de otra. Y así sucesivamente hasta terminar la lista. Pasa lo de siempre, la teoría me la sé de lujo. Ya me lo decía mi padre con(y desde) los catorce años. Los hechos son otra historia.

Si te has fumado algo diferente a un Luquistraik no dejes de ver este video. Seguro que ves algo como lo del Ojo ágico. Y en directo aqui. Aunque para un concieto de Massive attack seguro que hay que hacer caso a Ben y burn one down.

Un par de citas

 

De la pelicula  «Una historia del Bronx» me quedaron dos frases. Ahi van:

Lo bueno de la religion catolica es que siempre puedes empezar desde cero.

Calogero Anello

y otra del padre, papel que interpreta el propio de Niro.

No hace falta valor para apretar un gatillo, pero si para madrugar cada día y vivir de tu trabajo.

Lorenzo Anello

Si no lo has visto estás tardando.